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La revolución de los MOF´s y su aporte a la indumentaria protectiva
La empresa argentina Rasa Protect y un grupo de científicos crearon un textil con nanotecnología que permite reducir el peso de los trajes de bomberos conservando sus características protectivas.
Cuando se dice que la nanotecnología vino a revolucionar la ciencia del siglo XXI, probablemente se refiera a este tipo de avances y descubrimientos, que abren un abanico de posibles aplicaciones que pueden cambiar la industria a nivel global. Los Metal Organic Frameworks son una familia de materiales porosos de alta área específica, con estructura cristalina definida y flexibilidad química que causan fascinación tanto a los químicos como a los físicos de estado sólido, de alto potencial innovador.  

Eugenio Otal y Manuela Kim se especializan en la investigación y el desarrollo de estos materiales cuya porosidad los convierte en grandes catalizadores, y que pueden ser aplicados en diversas industrias. Actualmente se encuentran trabajando para su funcionalización en la industria textil.

“La celulosa es el biopolímero más abundante del planeta, constituye entre el 40 y el 50 por ciento de la madera y el 90% del algodón. La humanidad tiene una interacción con la celulosa de larga data, por lo que generar una interfase que permite tener grupos funcionales en común con los MOFs es simple”, asegura Eugenio Otal, doctor en Física y licenciado en Química por la Universidad de Buenos Aires.

La empresa argentina Rasa Protect se dedica a la fabricación de indumentaria protectiva; y junto a este grupo de investigadores obtuvieron una inversión Pre Semilla de fomento a emprendimientos que innovan con nanotecnología, que otorga el área EmprendeNano de la Fundación Argentina de Nanotecnología. Posteriormente, a través de un Semilla, empezaron a trabajar en el proceso de planta piloto del tratamiento y, paralelamente, accedieron al Coworking lab de la FAN, que cuenta con las instalaciones que necesitan para iniciar el trabajo de funcionalización de los MOF´s y su aplicación en trajes de bomberos. 
“Las aplicaciones de modificaciones de textiles son sutiles pero generan cambios radicales en sus propiedades. En el caso de la modificación de textiles para aumentar la aislación térmica, modificamos unas pocas capas atómicas de las fibras para mejorar la adherencia de aerogeles flexibles. Esto es lo maravilloso de la nanotecnología, que cambios tan imperceptibles, tienen influencia de magnitudes impensables en las propiedades de los materiales”, asegura Manuela Kim, doctora y licenciada en Química por la Universidad de Buenos Aires.  

Los aerogeles son materiales muy livianos, con gran aislación térmica, cualidad que los convierte en un material muy interesante para la industria de la indumentaria protectiva; pero también son frágiles, lo que limita sus usos a pocas aplicaciones. Si se quisiera fabricar un traje que proteja a las personas del fuego, su falta de flexibilidad lo convertiría en polvo.
“En los últimos años, la variedad de aerogeles ha aumentado, ya no solo se hacen de silica rígida, sino también flexible y se han incorporado nuevos materiales para su fabricación. Esta flexibilidad aumenta los usos que se le pueden dar, en 2014 el mercado de productos basados en aerogeles alcanzó los 186.8 millones de dólares y 213.6 millones de dólares en 2015. Se estima que el mercado alcanzará los 612.4 millones de dólares en 2020”, agrega Kim.

Para la concreción de este importante desarrollo, fue necesaria la articulación entre la empresa y el Sistema Científico Nacional, en la que la dirección de Vinculación Tecnológica del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y la el área EmprendeNano de la FAN jugaron un rol fundamental.

La incorporación de los aerogeles permitió el desarrollo de una tela inteligente a partir de fibras de celulosa que, con una sola capa, reemplaza a las tres que se utilizan actualmente en los trajes convencionales, proveyendo a los nuevos un material con las mismas prestaciones pero con un peso mucho menor, que redunda en mayor comodidad para los bomberos y su desempeño en los incendios.

Dado el alto componente innovador de este trabajo, el equipo pudo patentar y licenciar esta tecnología alcanzando así uno de los mayores logros para científicos que buscan aplicaciones industriales de sus investigaciones.